jueves, 6 de abril de 2017

La era de Drácula






Título: La Era de Drácula
Autor: Kim Newman
Género: Vampiros
Editorial: Alamut
Páginas: 319





En esta historia, Drácula fue el vencedor de los acontecimientos sucedidos en el libro de Drácula, de Bram Stoker. Se quedó en Inglaterra y se hizo con el poder como consorte de la reina Victoria y Lord Protector del reino. Su maldición se ha expandido por todo Londres, tanto en las altas esferas como en las barriadas más pobres. En la Era de Drácula, solo los vampiros tienen futuro.

Pongámonos en el Londres victoriano, pero un Londres victoriano algo diferente. No solo es el Londres histórico, sino el Londres literario, narrado en aquella época por sus contemporáneos, como hicieran Bram Stocker, Conan Doyle y muchos otros. Sumémosle a la gran diferencia económica y social de las diferentes clases sociales de aquella época la maldición del vampirismo, y metamos entre medias un movimiento religioso en contra de los vampiros y un asesino que se dedica a matar a vampiresas prostitutas destripándolas por completo. Tendremos a grandes rasgos un resumen de lo que este libro tiene por ofrecer.

Con una narrativa fluida y detallada, nos adentramos en un Londres que parece la suma de los Londres narrados en los libros de la época, como Drácula, los libros de Sherlock Holmes, Dr. Jekyll y Mr. Hyde... etc. Esto se evidencia sobre todo porque nos vamos encontrando diversos personajes de estas novelas, algunos directamente otros mencionados, a lo largo de la novela. Es un detalle que a mi particularmente me encantó, sobre todo cuando ciertos personajes interactuan entre ellos de una manera que no los habíamos visto antes (no diré quiénes para no fastidiar a nadie la sorpresa).

También tenemos, como no, a los pocos supervivientes del libro de Drácula que quedaron vivos tras la ascensión del conde al poder. En principio son, a saber, el Dr. Seward y Lord Godalming, antes conocido como Arthur Holmwood, antiguo prometido de Lucy Westenra. El libro va desgranando poco a poco lo sucedido con el resto de personajes de Drácula, si sobrevivieron y en qué condiciones lo hicieron. Sin embargo, el Dr. Seward y el recientemente nombrado Lord Goldaming tienen un papel principal en el libro, y su situación actual nos lleva de una sorpresa a otra desde el principio y hasta el final.

Pese a que este libro está lleno de personajes en los que se enfoca la historia, todos ellos muy bien caracterizados y ricos en detalles, con personalidades bien definidas y muy diferentes entre sí, podemos hablar de dos protagonistas en la historia: Charles Beauregard y Geneviève Dieudonné.

Charles Beauregard es un cálido que trabaja al servicio de la reina, aunque de una manera un tanto especial. Geneviéve Dieudonné es una vampiresa más antigua que Vlad Tepes, y perteneciente a una línea de sangre diferente. Pese a ser tan antigua, en valores es bastante humana, ya que trabaja en un hospital en uno de los barrios más pobres de Londres, ayudando a lo que podríamos denominar “víctimas de la ascensión al poder de Drácula y salida a la luz de los vampiros”.
Ambos confluyen bajo la necesidad de encontrar a Cuchillo de Plata, ya que sus asesinatos ponen Londres del revés. Lo curiosos es que pese a que estos asesinatos son el catalizador que hace rodar la historia, no son el elemento más importante de la misma, o yo considero que no lo son. Sí, quieres saber cómo se va a resolver el asunto, pero me parece mucho más importante lo que sucede alrededor de los mismos. La situación tensa entre cálidos y vampiros, las diferencias sociales más agravadas por el vampirismo, como impacta en cada personaje y altera su forma de vida, sobre todo en sus reflexiones y moralidad.

Recurre el autor a un recurso usado también por Bram Stocker y de manera magistral con muy buenos resultados: todos están viviendo el impacto de Drácula en sus vidas, todo está impregnado por su presencia y por sus actos pero aparece poco en toda la historia. El resultado es asombroso, ya que lo percibes, lo presientes en el aire pero no está, o mejor dicho, verlo lo que se dice verlo lo ves poco. Pero está ahí, y eso es algo imposible de ignorar.

Por todo lo antes mencionado este es un gran libro que además tiene un ritmo muy bueno. Te pega a él en las primeras páginas, no baja la intensidad y el final es simplemente apoteósico. Del tipo de final en el que te quedas sentado en la silla con cara de impacto.

El libro me ha encantado, y por si hiciera falta aclararlo, aparecen vampiros de verdad, esta sí es una auténtica historia de vampiros como hace bastante que no llegaba a mis manos. Altamente recomendable.


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