viernes, 21 de diciembre de 2012

La Mano Izquierda de Dios








Título: La mano izquierda de Dios
Autor: Paul Hoffman
Género: Baja Fantasía
Editorial: Esfera de libros
Nº de páginas: 408





En el Santuario, los niños son entrenados para matar y morir (si es que se gradúan con vida) para luchar en nombre del Santo Ahorcado. Todos son culpables por el simple hecho de existir y deben expiar sus pecados, de lo que se encargan los Redentores. En ese lugar oscuro e impío vive desde muy pequeño Cale,  el preferido del Padre Militante Bosco, al que trata con más dureza por razones desconocidas. Sin embargo, un hecho especialmente espantoso despertará en el –por fuerza- frío Thomas Cale, de catorce años, un desagradable ataque de moralidad que pagará caro.

La narrativa de este libro engancha bastante, aunque tampoco es especialmente remarcable. Se lee con gusto. No tiene demasiadas descripciones y siempre está ocurriendo algo, no hay mucho tiempo para aburrirse.

El personaje protagonista, igual que el ambiente de la historia, es oscuro, misterioso y atrayente. Una buena combinación que en mi gusto personal hace que lo coja con especiales ganas.

La primera mitad del libro muestra la crueldad desde la inocencia de un niño que a su vez está marcado por su pasado oscuro. En varias partes del libro se remarca este contrapunto entre la absoluta inocencia en ciertos aspectos y la indolente frivolidad de la experiencia en otros. Una forma de ver las cosas curiosa, de algún modo profundo y a la vez cercano.

Y a mitad del libro, de improviso… Todo cambia. Un personaje que tiene gran parte de su encanto en su frialdad, de repente, sin previo aviso y sin explicación, se enamora locamente de, como no, una dama fuera de sus posibilidades. Este giro (inapropiado y fuera de lugar para mi gusto) convierte una historia interesante y con mucho fondo en un cuento manido y tópico. Me resulta incomprensible que un autor quiera romper de esa manera la ambientación y el tono de su obra para derivar en algo que no tiene sentido de principio a fin.

Es cierto que la mitad de la historia amorosa despierta moderado interés, y podría haber sido incluso muy interesante si se hubiera recorrido el camino de evolución moral del personaje, o si siquiera si se hubiese visto de lejos el impacto gradual en el protagonista, hubiese perdonado la irracional forma de romper la esencia del libro. Pero ni eso.

El final es el típico del que forma parte de una trilogía o saga, invitando a continuar la historia. Cosa que no sé si haré, dada la profunda decepción que me ha provocado, especialmente cuando ya había leído la mitad del libro con tanta expectación y de repente todo se viene abajo sin el más mínimo sentido.

Por si fuera poco, las cosas terminan más o menos como empezaron, al menos en lo que a la evolución de personajes se refiere, así que poco más puedo decir al respecto. ¿Recomendarlo? Hay libros mucho mejores, pero si ya te los has leído, tampoco se pierde el tiempo con este.


sábado, 24 de noviembre de 2012

Los Tejedores de Cabellos








Título: Los tejedores de cabellos
Autor: Andreas Eschbach
Género: Ciencia Ficción
Editorial: Bibliopolis
Páginas: 217








En un planeta perdido del Imperio, todos los hombres dedican sus vidas a tejer alfombras de cabellos para el palacio del Dios Emperador, convencidos de que cada planeta crea otros utensilios necesarios para el inmenso palacio. Dos rumores harán a algunos dudar de tal dogma. El primero de ellos es la supuesta muerte del Emperador, el segundo que hay otros planetas que también se dedican a tejer alfombras de cabellos. Es imposible que tantas alfombras de cabellos sean dedicadas al palacio del Emperador y empiezan a surgir dudas aplastadas por una fe sangrienta y unas tradiciones sociales crueles. Sin embargo, una mentira no puede perdurar eternamente. ¿Cuál es la razón y el destino de las alfombras de cabellos?

Es fácil hacer una valoración muy positiva de esta obra,  pero es difícil explicar las razones. Como siempre, comenzaré por la narración.

En este caso, no es el estilo narrativo, fluido y cuidado, lo que nos llama la atención de esta novela. No, lo verdaderamente interesante de esta obra es la forma en la que está narrada. Los personajes se irán sucediendo en la trama, de forma que la mayoría no aparecerán en toda la historia más de un capítulo, máxime dos. Se va avanzando de uno a otro para ir siguiendo el hilo que nos llevará hasta el esclarecimiento del gran misterio de las alfombras de cabellos.

A alguien como yo, que adora los buenos personajes, esto puede resultarle poco atrayente así dicho. No obstante, hay que decir que toda la novela se desarrolla exclusivamente a través de los personajes y que, de una forma francamente admirable y envidiable, el autor es capaz de hacer que te encariñes con ellos con tan solo unas pocas páginas. Algo verdaderamente sorprendente para mí y que hace al libro merecedor de ser leído aunque solo fuera por eso.

Pero hay más cosas interesantes en la narración de esta novela. El autor se toma la licencia de dedicar todo un capítulo (concretamente, “El Palacio de las Lágrimas”) para demostrarnos que no solo es capaz de hacernos emocionarnos con personajes que apenas conocemos, llevarnos por una historia intrigante y misteriosa y hacerlo de una forma poco ortodoxa y altamente llamativa, sino que también sabe escribir con bella soltura.

Por otro lado, de los personajes en sí poco puedo decir, aparte de que mi favorito es Nargant, que no hay un protagonista claro y que todos tienen sus puntos de vista completamente razonables, estén en el bando y la posición que estén. Son personajes profundos y perfectos en sí mismos, sin necesidad de nada más.

Respecto a la trama, se merece un aparte. En primer lugar porque es en sí una crítica a nuestra forma de vida como seres humanos, durante toda nuestra existencia, condenados a creer cosas imposibles que aceptamos sin más como ciertas, dejándonos manipular hasta extremos vergonzosos por fuerzas superiores. Depende de cómo se vea, puede ser tanto una crítica al extremismo religioso como a los poderes fáticos políticos.
En general, el desarrollo es lineal para que paso a paso vayas descubriendo el secreto que se oculta tras las alfombras, pero al pasar por el Emperador la trama da una vuelta de tuerca más fascinante aún que en el final, tomando toda la novela un cariz profundo, envolvente y sorprendente.

En resumen, a una servidora, sin ser apasionada de la ciencia ficción, la desconcierta positivamente esta novela llena de intriga narrada a través de la emotividad de unos personajes tan fugaces e insignificantes como lo son las vidas de todos los hombres en la eternidad y la inmensidad del universo.


Es un libro que merece ser leído, disfrutado, analizado y asumido. Si tienes oportunidad de hacerte con él, es una buena inversión, uno de esos que habría que leerse al menos una vez en la vida.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Los Reyes Heréticos (Las Monarquías de Dios)








Título: Los Reyes Heréticos (Las Monarquías de Dios II)
Autor: Paul Kearney
Género: Baja Fantasía
Editorial: Alamut
Páginas: 298








Los reinos ramusianos se han divido con la aparición de dos Pontífices. Los reyes se han posicionado en este cisma por cuestiones políticas y algunos han sido declarados herejes por la Iglesia reconocida desde la sede en Charibon. Los Merduk están preparando sus ataques para derribar el dique que protege los reinos. Su nación se ve sola en la lucha, por lo que tiene la obligación de pagar a mercenarios fimbrios -antiguo imperio ahora en decadencia- y dejar a sus fuerzas pasear por su territorio.

Por otro lado, en el “recién descubierto” continente occidental, Hawkwood y su tripulación deben enfrentarse a un nuevo mundo que no conocen. Además del clima, la vegetación y la fauna del lugar, encontraran además monstruos, seres creados con dweomer, y una civilización insospechada que está jugando con ellos (y con todos) desde el principio.

De nuevo, sorprende gratamente esta novela, digna heredera de la primera de la saga en su obligación de continuar con la historia.

Si decía que el anterior libro tenía una retórica que te vapuleaba, en este el autor se supera. La trama transcurre con más eventos, la acción aumenta notablemente en frecuencia y profundidad, hay menos problemas para avanzar en la lectura porque usa un lenguaje menos técnico y por si todo esto fuera poco, echaos a temblar porque ha logrado dominar una nueva técnica, casi capítulo a capítulo: el cliffhunger –para los que no conozcáis el término, es esa sensación de ansiedad por continuar con la que te quedas cuando un autor deja un hecho importante inconcluso.

Además del estilo, que ya califiqué –y me reafirmo en ello- como de muy alta calidad, los personajes ganan volumen a pasos agigantados, aumentando la emotividad en los momentos clave. Hay una evolución importante especialmente en el rey Abeleyn, pero también en otros personajes.

En este tomo ya encontramos más muertes que nos llegan hondo y también tenemos un montón de sorpresas verdaderamente inesperadas, de esas que te dejan con la boca abierta y te hacen replantearte todo el mundo en el que los personajes habitan y las consecuencias de ese conocimiento. Es un libro plagado de secretos que se van desvelando para que puedas ver la gran repercusión que podrían tener.

Esta segunda parte es aún mejor que la anterior y ya a estas alturas estás absolutamente enganchado a la historia, en todas sus tramas y subtramas. En definitiva, compraos ambos libros ya, son una delicia para el ingenio, emotivos, imaginativos, complejos, sorprendentes… Una excelente forma de disfrutar de la lectura.


Los reyes heréticos entra directamente a mi lista de preferidos en uno de los primeros puestos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

El Viaje de Hawkwood (Las Monarquías de Dios)








Título: El Viaje de Hawkwood (Las Monarquías de Dios I)
Autor: Paul Kearney
Género: Baja Fantasía
Editorial: Alamut
Páginas: 352





Los seguidores del Profeta acechan los reinos ramusianos. Han conseguido conquistar la gran ciudad de Aekir. Corfe, uno de los defensores de la muralla caída, deserta para seguir el flujo de los refugiados. Mientras tanto, el capitán Hawkwood ve como la ciudad de Abrusio es víctima de uno de los inceptinos que, en sus ansias de demostrar que su fe no reconoce leyes humanas, se enfrenta al rey Abeleyn, iniciando una purga de herejes, descreídos y practicantes de dweomer. La estabilidad política, tanto en las cortes reales como en los templos inceptinos, se ve tambaleada por la arrogancia y la ambición, creando un clima interno insoportable y terriblemente inoportuno en un momento en el que los perros merduk están conquistando los reinos del Santo Ramusio. Por si eso fuera poco, Hawkwood se embarcará en un peligroso viaje sin aparente relación con toda esta enrevesada trama, un viaje que resultará estar maldito, aunque quizás no por fuerzas divinas.

Vamos a analizar esta pequeña joya de la literatura fantástica con mucho cuidado. La diseccionaremos con cariño y emoción, porque lo merece.

En primer lugar, como me gusta hacer habitualmente, vamos a hablar de la narración en sí. La retórica del autor es simplemente deliciosa, de esas que te arrancan una sonrisa estúpida cuando abres el libro por donde lo has dejado y lees un par de frases. Metáforas, símiles, ritmo, descripciones… su uso del lenguaje tiene un nivel al que cuesta encontrar fallos. Si decía de “El Nombre del Viento” que su narrativa te acuna y te hace mantenerte en un estado agradable, en el mismo sentido que lo es notar la calidez del sol en una mañana fría, la de “Las Monarquías de Dios” te atrapa, te excita, te emociona y te zarandea a veces, como una montaña rusa. A la vez que utiliza una retórica muy cuidada, tiene una fluidez en el lenguaje envidiable, una combinación difícil de conseguir.

Su forma de presentar la política hace que te metas en situación de tal forma que te puedes quedar literalmente boquiabierto (a mí me ha pasado) cuando uno u otro personaje dice algo inesperado o fuera de lugar para la posición social que ostenta y la situación concreta en la que está envuelto. Los diálogos, cuidados hasta el extremo en las delicadas situaciones de la corte, evidencian los juegos de palabras, las medidas exactas de los practicantes de la política y sus artimañas, verdades a medias o amenazas disfrazadas de elogios. Estas escenas resultan especialmente fascinantes.

Como nada puede ser perfecto, veo dos fallos en la narrativa de este libro. El primero es que necesitas un diccionario al lado la mitad de las veces si quieres comprenderlo por completo. Yo no sé si el autor es navegante, pero habla de las partes del barco y de términos marinos con una precisión admirable, como admirable es el trabajo que ha debido de hacer el traductor para transmitirlo todo. Para los que no sabemos nada de barcos, esto es un inconveniente. Pasa un poco también en las cuestiones militares: armas, defensas, ataques… pero son mucho más comprensibles. El segundo fallo implica un tirón de orejas para el traductor/editor. Todos sabéis cuánto me gusta esta editorial y estoy acostumbrada a que haga un trabajo impecable en cuestiones de redacción y traducción. Pues bien, en esta novela he encontrado unos cuantos errores que merecen una amonestación cariñosa pero firme.

Pasemos ahora a los personajes.

Los hay de todas las clases y en sí, individualmente, no los destacaría especialmente, al menos a la mayoría (con notables excepciones). En cambio, las situaciones que se dan entre ellos, la forma de llevarlos y de compaginarlos que tiene el autor, hace que ganen el interés del lector. Es decir, es en las relaciones interpersonales donde los personajes cobran vida y ganan volumen aunque por sí mismo no resulten remarcables. ¡Y cómo cobran vida!

Cabe hacer el inciso de que el autor describe sin tapujos las escenas de sexo entre ellos. No da la impresión de que se recree en ellas, simplemente las muestra, de forma que las líneas no suenan a “novela rosa” ni empalagan, y en cambio te dejan una agradable sensación. Tampoco en ellas pierde sus capacidades de mostrar esa retórica tan cuidada de la que hablábamos antes.

Volviendo a los personajes, al principio puedes incurrir en el decepcionante error de pensar que va a ser partidista y clásico, poniendo a los buenos como buenos y a los malos como malos. Nada más lejos de la verdad. Algunos personajes son sencillamente inclasificables en tan burdos términos. Aunque encontraremos personajes que podamos poner más o menos sin lugar a dudas en uno u otro bando, tendremos que cuidar nuestros juicios, porque la mayoría nos sorprenderá con acciones que no esperábamos de ellos.

Sabéis cuánto me gusta que se juegue con los claroscuros de los personajes.

Dicho lo cual, adentrémonos en lo que para mí es el fuerte del libro: La trama.

Una de las cosas más asombrosas de este libro es que no se me ocurre una persona a la que no le pueda gustar en absoluto. Me explico. Por un lado tienes la fantasía, los practicantes de dweomer, que vienen a ser magos, y por supuesto los cambiaformas y demás criaturas. Por otro lado tienes la aventura, representada de una forma tan absurdamente evidente como deslumbrante en el viaje marino. ¿Qué te va más la política? No hay problema, desde luego, y da igual si te atrae en mayor medida la de las relaciones cortesanas o la de las jerarquías eclesiásticas, tienes de ambas. ¿Eres más de misterio? No importa, en el barco puedes jugar a “quién es el asesino” (aunque en este aspecto admito que yo y muchos lo descubriréis un poco pronto) o elucubrar sobre lo que se esconde realmente detrás de ese viaje, que imagino que lo sabremos en el próximo tomo. Si eres de los que sienten predilección por las acciones bélicas, faltaría más, tendrás tus asedios y luchas. En caso de que te vaya más la literatura histórica, encontrarás muchas referencias y el ambiente está tan perfectamente representado que la fantasía te resultará casi secundaria. ¿Prefieres situaciones en las que los personajes se ven obligados a tomar decisiones difíciles? No te van a faltar. Tal vez, en cambio, te da cierto morbo el estilo “telenovelesco” de amores imposibles o hijos ilegítimos; en tu caso, te aconsejo que no pierdas de vista a Jemilla, Griella o Murad.

En definitiva, el libro es tan completo que resulta abrumador, pero no hay que preocuparse, el autor se toma su tiempo para avanzar en la trama. Nunca dejan de pasar cosas, pero todo a su ritmo y sin que te pierdas nada.

¿Una objeción a la trama? Para mí, es muy previsible. Pero no es como pensáis. En la mayoría de las ocasiones no te decepciona que las cosas ocurran como esperabas, sino más bien al contrario. Estás leyendo una parte y pensado “ojalá ocurra esto” y te mantienes expectante hasta que, efectivamente, pasa como tú querías que pasase.

No es por nada, pero eso demuestra que el autor tiene una capacidad para despertar deseos en el lector y luego satisfacerlos admirable.

Bueno, creo que puedo afirmar sin lugar a dudas que este es uno de los mejores libros que he leído. No es que os lo recomiende, es que os aconsejo fervientemente que corráis a la librería más cercana a haceros con una copa. Ya, según terminéis de leer.

Pronto os traeremos a Remolino de Tinta la segunda parte, que ya tengo en mis manos. ¡Estad atentos!