jueves, 6 de abril de 2017

El Ocaso de los Ángeles






Título: El ocaso de los ángeles
Autor: Vael Zanón
Género: Distopía, Fantasía Urbana
Editorial: Alberto Santos
Páginas: 256




El enfrentamiento entre Mikael, Samael y sus respectivas huestes se encuentra en un punto muerto que está por finalizar. Las tensiones aumentan en ambos bandos mientras que Uriel, arcángel que nunca se ha decantado por un lado ni por otro, se dedica a su trabajo de asesino a sueldo habiendo perdido ya la esperanza en la humanidad. Por desgracia para él, no podrá seguir manteniéndose ajeno a la contienda en una batalla donde los mayores enemigos son los demonios internos que se esconden tras la máscara de cada ángel. ¿Cómo conseguirá Uriel derrotar al odio y el vacío de la desesperanza que llevan instalados en su corazón desde hace siglos?

Con esta premisa lo cierto es que ya el libro promete y te haces una serie de ideas preconcebidas respecto al libro, cosa que considero inevitable teniendo en cuenta la cantidad de libros que hay últimamente de tema angélico. Bien, pues aunque tenga sus dosis nada que ver y, al final, me ha gustado mucho (de hecho aún ando releyéndome algunos pasajes de los últimos capítulos que me han gustado especialmente) pero antes de hablar de sus virtudes me gustaría hablar de lo que no es tan bueno en él.

El estilo del autor es muy grandilocuente y recargado (hasta ahí bien, si me gusta el estilo de Anne Rice, ¿por qué no este?), el problema es que es un estilo difícil de llevar y en este caso llega a ser redundante en diversas ocasiones. Recalca mucho las cosas que, presupongo, quiere que entienda o relacione el lector, como por ejemplo, el parentesco entre Uriel y los lobos o lo increíblemente decadente que es Neo-Babylon, la ciudad que es el escenario de esta historia. Tampoco me ha gustado demasiado la forma que ha tenido de exponer las espadas y las habilidades de lucha me ha resultado bastante forzado, todo he de decirlo. Las peleas están demasiado descritas para mi gusto… no hacía más que perderme con ellas. Luego hay algunas situaciones o personajes que me han parecido un poco clichés, como cierto policía y cierta persecución que no entiendo muy bien por qué se terminó produciendo. Lo relaciona con un suceso de las primeras páginas del libro, pero para hacer honor a la verdad, no me quedó muy claro como eso acabó en dicha persecución.

Pero ojo que viene lo mejor: más o menos en el último tercio del libro la mayor parte de estos problemas se solucionan. El lenguaje sigue el mismo estilo pero se vuelve mucho más fluido y mejora mucho el ritmo de la trama. Aunque sigue habiendo pequeñas redundancias en los diálogos (que un personaje subraye algo con sus palabras, sea evidente y enseguida aparezca el guión diciendo que lo ha subrayado, pero la cosa no pasa de ahí), opino que el libro debería haber sido así desde el principio porque es una mejora considerable y me ha dado pena que no sea así. Es un buen libro y merece lucir todo lo que pueda.

Bien, dejemos de despellejarlo. Aunque tiene sus inconvenientes, sus puntos fuertes sobrepasan sus fallos con creces.

Una de las cosas que me ha gustado de la forma es que, al ser una obra que habla más de las emociones y luchas internas, ha sabido exponerlas muy bien en una forma que me ha recordado al monólogo teatral. Me imaginaba a los personajes subidos en un escenario, declamando sus sentimientos, sus dolores y tribulaciones cual Don Juan con su famoso “Clamé al cielo y no me oyó…” y, más importante, parece que te lo esté diciendo a ti. Es muy difícil no sentirse involucrado de alguna manera con sus personajes, ya sea porque Uriel te esté echando en cara la corrupción de la humanidad, o Gabri-Aela y Mikael intenten contagiarte de esperanza y bondad, o incluso con la furia descontrolada de Raph-Aela.

Otro punto a su favor: la cantidad de giros inesperados que tiene. Acciones inesperadas, personajes que al final se comportan como menos te lo esperas, historias del pasado de lo ángeles completamente inesperadas (pero inesperadas de las que te quedas en shock un par de segundos…) Eso me ha encantado.

También, y lo que más me ha gustado del libro es el tema. Habla del amor, del odio, de la justicia, de la corrupción, de la redención… de forma muy profunda a través de los distintos personajes. Un libro así se agradece, porque la verdad, no es algo que haya visto habitualmente y da gusto encontrar un libro que trate del amor, hable del amor y no sea una novela frívola destinada para adolescentes que de lo que te hace dudar es que el amor verdaderamente exista.

Conclusión: temas profundos teniendo como escenario la eterna lucha del bien contra el mal encarnada en ángeles. Merece la pena leérselo.


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